El mes pasado se cumplieron 40 años de la llegada del hombre a la
Luna. Entre los distintos homenajes que se hicieron -hasta
el presidente de Estados Unidos, Barack Obama recibió a los astronautas protagonistas de la hazaña- hubo una movida que llamó la atención por lo curiosa.
Un diario portugués inició
una campaña para pedir que se recuperara la bandera que fuera plantada en la superficie lunar el
20 de julio de 1969. El disparador del insólito pedido fue
una nota sobre la historia de María Isilda Ribeiro, una portuguesa de 63 años que fue quién cosió el pabellón norteamericano. Ribeiro era inmigrante y trabajaba en aquel entonces para
Annin & Company, en New Jersey. El paño costó unos
u$s 5,5, llevó media hora de trabajo y por ella Isilda cobró
40 centavos (fuente: infobrand)La convocatoria propone reunir
100 mil firmas para motivar a que el presidente norteamericano asuma un tema que seguramente no debe entrar entre sus prioridades. Lo más probable es que
en 2020, fecha en que se plantea un nuevo alunizaje, quede develado el misterio de si aún existen restos de la citada bandera.